Ya ha nacido el nuevo miembro de la familia y todas las atenciones son puestas en ellos. La Higiene bucal es importante ya que están en un periodo de fase oral pasiva y sois los primeros que os vais a preocupar de ella. Además durante esa etapa, el recién nacido lo interpreta como un masaje y disfruta con ello.

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La higiene dental comienza incluso antes de la erupción de los primeros dientes. Para mantener una boca sana desde la infancia hasta la edad adulta, recomendamos realizar una consulta con el odontopediatra antes del primer año de vida del bebé. La Sociedad Española de Odontopediatría, recomienda que los padres lleven a su bebé al dentista para que no tenga caries, no para curarlas. la caries es la enfermedad más común de la infancia, 5 veces más común que el asma y 20 veces más que la diabetes.

Según los datos de este año en saludoral2019.com , en nuestro país, cerca de 2 millones de menores de 6 años están afectados. En este sentido, se ha insistido en la importancia de una primera revisión dental cuando el niño cumple el año de vida, siguiendo después con visitas periódicas. Este consejo, unido a una dieta sana y unos hábitos de cepillado al menos 2 veces al día desde que salen los primeros dientes, son las 3 medidas principales para prevenir la caries infantil.

Los consejos y asesoramiento temprano que recibirán los padres del odontólogo, les ayudarán a tener todas las herramientas para lograrlo.

  • Comenzar desde el nacimiento aunque no tenga dientes: Utilice una gasa humedecida, la punta de un paño limpio humedecido en agua o un dedal de silicona para limpiarle con cuidado las encías, lengua, interior de las mejillas y paladar, una vez al día. Podéis aprovechar la hora del baño para ello.
  • Una vez erupcionado el primer diente, dos veces al día en la mañana y, sobretodo, por la noche. Utilizar una gasa, un dedal de silicona o un cepillo dental de lactantes con pasta dental de 1000 ppm (partes por millón) de ión flúor.
  • Cuando salen los primeros dientes y el bebe/niño comienza a tener conciencia de sus actos, es importante ir trasmitiéndole la importancia y el hábito de la limpieza bucal para que cuando vayan creciendo, lo entiendan como algo cotidiano y básico.
  • Niños entre 0 y 3 años: realizar la higiene bucal con un cepillo dental adaptado al tamaño de su boca. La cantidad de pasta dental, con 1000 partes por millón (ppm) de flúor, debe ser equivalente a un grano de arroz. Cuando hayan salido los molares temporales, pasar el hilo dental por las zonas de contacto entre los molares antes de ir a dormir. Puede usarse un hilo dental con cera y, si fuera complicado debido al reducido tamaño de la boca del bebé, pueden utilizarse posicionadores de hilo (flossers).

 

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  • A partir del primer año de edad, os aconsejamos que el bebe/niño juegue, pero siempre que seáis vosotros los que realicéis la higiene hasta que el niño posea la habilidad adecuada, y a partir de ahí siempre supervisar el cepillado nocturno. Normalmente de los 7 u 8 años hasta la adolescencia incluida.
  • No olvides que las primeras pastas dentales deben tener 1000ppm de flúor y usar solo la cantidad correspondiente a un “granito de arroz”.
  • Si fuera necesario, el odontopediatra indicará la necesidad de aplicar fluoruros tópicos de acuerdo al riesgo de caries de su hijo.
  • A partir de los 3 años de edad, la cantidad de pasta dental con, entre 1000 y 1450 ppm de ión flúor, debe ser equivalente a un guisante o, para unificar mejor el criterio, a la anchura del cabezal del cepillo dental. La concentración de ión flúor de la pasta de dientes vendrá determinada en función del riesgo de caries del niño y será el odontopediatra quién lo recomendará a los padres o cuidadores.

Recordar que la higiene oral se realiza tanto para establecer unos buenos hábitos orales como para proteger los dientes temporales. Al acostumbrar al bebé a una limpieza dental suave y a pasar el hilo dental, se creará un patrón de cuidados bucales que lo acompañarán durante el resto de su vida.